Una casa de playa hecha de madera, arcilla y concreto da la bienvenida a los rayos del sol


Diseñado por la firma BAAQ ‘con sede en la Ciudad de México, Casa Naila presenta cuatro volúmenes de techo inclinado que se abren a las prístinas costas de Puerto Escondido, Oaxaca.

En un punto rocoso que mira hacia afuera en ambas direcciones hacia el Pacífico, se encuentra Casa Naila, abrazando una vista desinhibida del océano. No hay valla entre la propiedad y la playa, y cada una de las cuatro estructuras con techo inclinado tiene una altura diferente, reflejándose y fusionándose con el terreno rocoso circundante. “Casa Naila busca honrar a Oaxaca en todos sus aspectos”, dicen los arquitectos, “desde la elección de materiales y sistemas constructivos, hasta sus costumbres y vivencia de los espacios”.

Este respeto por Oaxaca se ve tanto en los métodos de construcción como en los interiores. Los marcos de madera superiores y los exteriores se construyeron a partir de los sistemas utilizados por las comunidades costeras en las casas vernáculas. Los listones de madera de hueso de palma con rayas verticales revestían el exterior, lo que permite que la vista, junto con una abundante luz moteada, ingrese a la propiedad, al tiempo que se mantiene la privacidad.

La cocina cálida y rústica cuenta con una estufa de barro, convencional en las casas de campo de Oaxaca.

En la sala de estar central, las puertas estilo casa de botes con gruesos marcos de madera se abren de par en par a los elementos, mientras que el piso de concreto de bajo mantenimiento, junto con la estética mínima y la gran capacidad de alojamiento, alienta a la casa a usarse como base para la playa. -salir y socializar.

En el exterior, la inmensa sección transversal de un árbol atraviesa la piscina, proporcionando una pasarela o un lugar para posarse.

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