Se levanta una casa en el lago Cathedral-Esque en el campo de Quebec


Construida con una paleta de materiales que será bellamente pátina, la Memphremagog Lake House de _naturhumaine dialoga con su entorno boscoso.

A orillas del lago Memphremagog en el sureste de Quebec, Canadá, se encuentra una extensa residencia revestida de madera en medio de una espesa vegetación. Diseñada por la firma con sede en Montreal _naturehumaine, la casa deslumbra y brilla, apareciendo como un faro de luz en su ubicación remota. “El deseo de los propietarios era crear una casa que reflejara su estilo de vida: dinámica, acogedora y amigable”, explican los arquitectos Stéphane Rasselet y Fanny Guigon.

Para responder a la solicitud del cliente de un “lugar cálido para reunirse con amigos”, Rasselet y Guigon tomaron prestados elementos de la arquitectura de la iglesia, como grandes volúmenes y proporciones altísimas y verticales que aportan luz natural. Específicamente, miraron a la cercana Abadía de St-Benoît, diseñada por Dan Hanganu, como su principal musa.

Según los arquitectos, fue “una fuente de inspiración tanto por la atención a los detalles como sobre todo en lo que respecta al tratamiento de la luz natural en los volúmenes a doble altura”.

Apodada Memphremagog Lake House, la estructura consta de tres volúmenes, cada uno coronado por un techo escultural con una cresta diagonal. Los puntos de las crestas dan paso a extensos tragaluces orientados al este, que permiten que una amplia luz natural penetre en los espacios abiertos de reunión y en las alas privadas de la casa que dan al lago hacia el oeste.

El nivel principal está vestido con una paleta monocromática, con paneles de madera de color claro y pisos de concreto pulido. En el corazón de la casa hay una chimenea de tres lados revestida de acero, que se puede disfrutar tanto en la sala de estar como en el comedor, así como en la cocina. “Con materias primas y duraderas, la estructura se irá patinando con el tiempo para dar un aspecto mate y uniforme a todos los elementos, armonizando así el conjunto”, explican los arquitectos.

Para mezclar aún más la casa con su entorno, el equipo optó por enmarcar la estructura con una base de acero Cor-Ten. “Con tonos de óxido y marrón, se funde con la aspereza de los árboles de cicuta, dando la impresión de que la casa está suspendida en el bosque”.

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