Cómo combatir el blanqueo de capitales en Europa


Buena suerte para encontrar un banco importante en Europa que no haya infringido las normas de blanqueo de capitales.

En Dinamarca, los dos bancos más grandes, Danske Bank y Nordea, están actualmente sujetos a investigaciones penales. BNP Paribas recibió la multa más alta de la historia en 2014, cuando llegó a un acuerdo con las autoridades estadounidenses y tuvo que pagar $ 9 mil millones por violaciones de sanciones. Muchos otros, desde HSBC y Standard Chartered en el Reino Unido hasta Deutsche Bank y UBS y Credit Suisse, han tenido que responder por los delitos.

Estos casos muestran que cumplir con las regulaciones sobre lavado de dinero es difícil, pero no hacerlo es uno de los mayores riesgos para la reputación de un banco. Los bancos y las autoridades comparten el mismo objetivo, detener a los malos, pero ambos están luchando por encontrar un camino a seguir. Si bien la Unión Europea ha propuesto establecer una autoridad dedicada al delito, los gastos de la empresa para combatir el lavado de dinero se están disparando.

La investigación que llevamos a cabo en la Autoridad de Supervisión Financiera de Dinamarca sugiere una solución menos costosa: mejorar la tecnología para monitorear y reportar actividades bancarias sospechosas. Hacerlo podría reducir significativamente el lavado de dinero, aunque también generaría preguntas sobre la privacidad que deberían abordarse.

Los bancos generalmente deben hacer tres cosas para combatir el lavado de dinero: conocer a sus clientes y sus patrones esperados de transacciones; monitorear las transacciones y examinar aquellas que parezcan atípicas; e informar al gobierno de cualquier comportamiento sospechoso.

Estos pasos pueden parecer simples, pero la cantidad y la complejidad de las transacciones los hacen todo lo contrario. En un país pequeño como Dinamarca, los sistemas centrales de pagos procesan el equivalente a 80.000 millones de euros (97.000 millones de dólares) al día. Este monitoreo también puede ser una molestia para los clientes, que tienen poca paciencia cuando intentan ejecutar transacciones simples.

Aquí es donde la inversión en tecnología puede ser útil, especialmente si mejora la cooperación entre reguladores y bancos. Veo seis formas en las que las autoridades pueden ayudar a los bancos a identificar e investigar mejor las actividades de alto riesgo mientras evitan los inconvenientes de la mayoría de los clientes.

Crear (o mejorar) identificaciones electrónicas nacionales para verificar la identidad del cliente. Estos datos podrían facilitar la incorporación de la mayoría de los clientes, ya que los bancos ya no necesitarían copias de pasaportes y otros documentos para configurar cuentas. Reducir los costos y las molestias para muchos liberaría recursos para monitorear las transacciones de los clientes de mayor riesgo.

Cree registros de datos digitales para verificar la identidad empresarial. Los registros deben poder proporcionar información de alta calidad (por ejemplo, certificada por abogados) que los bancos puedan utilizar para incorporar negocios sencillos. Esto también lo haría más fácil para las empresas, ya que luego pueden mantener la mayoría de sus datos en un solo lugar. Nuevamente, esto liberaría recursos bancarios para enfocarse en cuentas de mayor riesgo.

Anime a los bancos a crear servicios públicos de Conozca a sus clientes compartidos. El sector bancario se beneficiaría enormemente de una base de datos centralizada de información de clientes que también se puede vincular a registros públicos. No tiene sentido económico que los bancos recopilen la misma información por separado, que es la práctica actual. Sin embargo, el establecimiento de tales servicios públicos puede requerir la orientación de un supervisor.

Permitir que los bancos compartan datos sobre banderas de riesgo. Los blanqueadores de dinero a menudo utilizan varios bancos, lo que dificulta que una sola empresa identifique las transacciones problemáticas. Poder compartir datos les dará a todos una imagen más completa de la actividad bancaria de un cliente. Eso evitaría que aquellos a los que se les excluye de un banco por actividad sospechosa simplemente se muden a otro prestamista.

Facilite la detección de personas políticamente expuestas. Por lo general, los gobiernos tienen información sobre personas – y relaciones cercanas – a quienes se les ha confiado una función pública destacada y, por lo tanto, corren un mayor riesgo de corrupción. En este momento, la mayoría de las autoridades no comparten esta información con los bancos, lo que dificulta la identificación de cuentas potencialmente riesgosas. (Por ejemplo, sería fácil para un banco identificarme como una persona políticamente expuesta, pero dado mi nombre común, sería más difícil identificar a mis hijos que viven en otra dirección). Hacer que esta información esté disponible para consultas bancarias mejorar enormemente su proceso de selección.

Dar acceso a los bancos a otros datos selectos. Las autoridades públicas tienen todo tipo de información que podría ser útil para los prestamistas que intentan prevenir el blanqueo. Por ejemplo, los gobiernos tienen una mejor visión de las empresas que tienen los mismos propietarios o están conectadas de otras formas. Compartir estos datos daría a los bancos una mejor perspectiva sobre las actividades de una empresa en particular. Otra opción es que la policía comparta lo que sabe sobre cómo se comportan los delincuentes para ayudar a los bancos a identificar transacciones dudosas.

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